Sabia que no eras real ya que solo podía verte con los ojos cerrados, tampoco eras producto de mi imaginación ya que no seria capaz de imaginar algo tan físico y con tanta claridad, eras tan humana que todavía recuerdo aquel encuentro como si hubiera ocurrido en cualquier momento de mi vida mortal.
No consigo ponerte nombre ni reconozco tu cara ni tus gestos, eres una desconocida para mí, pero cada vez que apareces en mis sueños mi corazón palpita como si ya te conociera.
Supongo que buscarte seria una locura y jamás te encontraría, malgastaría mi tiempo en un sueño que siempre se desvanece cada vez que consigo alcanzarte y toco tu mano.
Vuelvo a las caminatas por los desiertos del desamor donde me mantengo vivo bebiendo pequeños sorbos de paciencia y esperanza. En mi desierto de lagrimas permanece una constante tormenta de arena que mantiene mis ojos resecos y ensangrentados impidiéndome ver más allá del pasado y que no me depara un futuro prometedor. Cada noche que paso en este arenoso océano es como mantenerse erguido en el pasillo de espera al infierno por donde vagan las almas a expensas del juicio final, donde cada noche el diablo me pide que me postre ante el o seré obligado a latigazos.
Las noches cada vez son mas largas en mi calendario, y no ceso de buscar mi paz en las miradas de una musa que me acoja en su seno sin pedirme explicaciones al amanecer. Que me deje acostumbrarme a sus labios pero me deje marchar para no ver sus llantos.
Mientras tanto, no me quedaré aquí sentado y cada noche navegaré en busca de tus abrazos...
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2 comentarios:
Me encanta H.
Es precioso pero muy triste...
Un beso.
Leire
Una decadente imagen enturbia mis sentidos
una vorágine sinsentido que ensalza lo vano y fatuo
carente de pudor y emoción,
un erróneo trayecto de ignorancia y disfraz
la búsqueda inútil de un ilusorio anhelo, cálido y afectivo.
y en esa hilarante trampa me siento agonizar
me lleno de confusa irrealidad
de desoladora soledad
y perezco.
Pero sin más entre tanta negrura encuentro tu luz y esta resplandece, viva,
estudió tu fulgor tratando de llegar a él, pero esa magia prohibida, propia de una inocencia ya perdida, se me niega
pues en la locura de mi ensoñación creo verte,
pero no existes,
creo sentirte
pero no estas,
creo tocarte
pero no te alcanzó
porque mi intento de alcanzarte es quimérico
propio de la impotencia del momento
tras el vértigo de la caída
vuelve la barbarie, la careta y el oculto dolor del recelo.
en una rueda sin salida que paradójicos no osamos quebrantar.
Igual me quedo muy largo...
Muuaak
Leire
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