sábado, 29 de agosto de 2009

Mi paraíso

Son las 7:30 de la mañana y el despertador no deja de sonar mientras yo intento callarlo sin acierto, 5 minutos más joder...

- Levanta león perezoso... susurra mi mujer entre bostezos desde el otro lado de la cama.

Entre las rendijas de la deteriorada persiana de madera de coco se cuelan los primeros rayos de sol de la mañana, haciéndome disfrutar de la bella estampa de como el amanecer va iluminando la habitación y junto con ella la preciosa cara de mi pequeña Claudia jugueteando con sus peluches colgantes.

- La niña creo que lleva un rato despierta, como no le des la teta me veo algún peluche sin cabeza, parece que tiene hambre.

Marcho a la cocina y voy preparando el desayuno para la familia mientras observo el resplandor del sol en el mar con mis ojos legañosos todavía algo adormiscado.

Pongo algo de música animada para ambientar la estancia y así animar a despertarse a mi "mulata", la cual aparece jugueteando con la niña y haciéndola reír.

Joder, algo me falta aquí para ser feliz del todo... - ¡Joder claro! ¡el porro que me dejé preparado anoche! Enciendo mi antorcha y mi aparato locomotor empieza a volar, un amanecer sin tener que preocuparme de poco más que de la leche que tengo puesta en el fuego. - ¡Coño! ¡La leche!

Salgo al pequeño y acogedor jardín de mi vieja choza para fumar y regar mi amado y cuidado cultivo de maravillosa "Sativa" verde como los prados y campos del norte de España que siempre mantendré en mi recuerdo. Las vistas son realmente preciosas, las montañas repletas de pequeñas y antiguas casas a un lado, y a otro justo delante del porche, la playa de arenas blancas y aguas cristalinas paradisíacas. El calor tropical puede llegar a hacerse pesado a lo largo del día pero la brisa marina ayuda mucho a poder soportarlo.

Y que mejor que un baño en la solitaria playa para espabilarse y comenzar un nuevo día con fuerza y alegría.

Bienvenidos a Kingston (Jamaica) ¡mi paraíso!

domingo, 23 de agosto de 2009

Y ahora que te has ido

A oscuras quedó mi habitación tras tu portazo de lamentación, el fuerte volteo apagó las velas que había encendido para ti y con ellas se apagaron las ilusiones puestas en tus sonrojados labios color carmín.

No debí dejarte marchar tan bruscamente, pues ahora ya nada tiene sentido honestamente, miro con furor la ultima copa de la que bebiste, en la cual jamás saciaras la sed del amor que no recibiste.

Fui interesado de tus besos y tus carantoñas, buscaba en ti un pequeño espacio de juegos para mí, no supe reprimir mis actos y equivocado resbalaba “ipso facto”.

Lamento no tener la constancia de un amigo ni la paciencia de un mendigo, por eso te pido que no vuelvas, o caerás de nuevo en el abismo.

Valentía y coraje de mujer son tus armas, las cuales dañaban mi caparazón y entre sus grietas se filtraban, pequeños destellos de dulzura y simpatía que apenas alcanzaban este corazón sumido en la desdicha.

Dispersas tus ideas y dejas sentir indiferencia pues de poco te interesa que yo muestre con cabreos mi incerteza.


"Ya sabes como se mata el afecto de una violenta pasión" (Hamlet)

miércoles, 19 de agosto de 2009

Bella idiota (tributo)

Tarde o temprano encontraras tu felicidad en unas sabanas de seda, secaras tus lagrimas en las mangas de una camisa Burberry® y sollozaras a lomos de un arrogante bandido.

Te divertirás compartiendo nuevas aficiones que jamás soñaste tener, serás la reina de un castillo de diamantes el cual te construirás con falsas ilusiones, olvidaras que un día fuiste plebeya y que pudiste ser mía para siempre sin pedirte nada mas que tu sonrisa al despertar, pues no hay felicidad mas plena que la reflejada en los ojos de uno mismo y no la que quedará enmarcada a marchas forzadas en momentos puntuales de tu nueva vida dorada.

Y es que desde los antepasados mas recónditos, han ido desapareciendo los tesoros, las joyas mas preciadas cambiaban de dueño como si así lo decidiera el destino, comprendiendo que tu siempre serias un rubí inquieto en mis manos, siempre creí en que la naturaleza del amor y el sosiego siempre prevalecerían sobre las manos del conquistador, pero como toda carne débil, sucumbiste al poder pues nunca te agradó el sobrenombre de loca enamorada.

Fuiste corrompiéndote y contaminándote por los podridos placeres de la comodidad y olvidaste que lo que siempre te rodeará serán las manos de alguien que creíste querer por que te vendió el cuento de hadas que siempre soñaste de niña. Hadas que tarde o temprano dejaran de volar tras perder sus alas por la gran pena que invadirá para siempre sus corazones.

Y ahora que no puedes volver atrás, que ya dejaste de ser alguien para convertirte en el reflejo de aquella niña encaprichada con su primer amor, lloras a solas manchando tu bonito vestido de Prada®, mojando el asiento de tu regalo de cumpleaños, escapas lejos de la telaraña asfáltica de la gran ciudad, para no volver a respirar el ambiente cargado de la mentira que pesa sobre tu débil cuerpo de niña maltrecha.

Te deshaces de los incómodos zapatos de brillantes y acabas tirada en la gran cama de la desolación, esperando a ser penetrada por la avaricia y la indiferencia del hielo empapado en sudor y ginebra.

Sonríe pequeña mientras tus demonios descansan, pues mañana serás una loca adinerada.

lunes, 17 de agosto de 2009

Pasajero nocturno

Sabia que no eras real ya que solo podía verte con los ojos cerrados, tampoco eras producto de mi imaginación ya que no seria capaz de imaginar algo tan físico y con tanta claridad, eras tan humana que todavía recuerdo aquel encuentro como si hubiera ocurrido en cualquier momento de mi vida mortal.

No consigo ponerte nombre ni reconozco tu cara ni tus gestos, eres una desconocida para mí, pero cada vez que apareces en mis sueños mi corazón palpita como si ya te conociera.

Supongo que buscarte seria una locura y jamás te encontraría, malgastaría mi tiempo en un sueño que siempre se desvanece cada vez que consigo alcanzarte y toco tu mano.

Vuelvo a las caminatas por los desiertos del desamor donde me mantengo vivo bebiendo pequeños sorbos de paciencia y esperanza. En mi desierto de lagrimas permanece una constante tormenta de arena que mantiene mis ojos resecos y ensangrentados impidiéndome ver más allá del pasado y que no me depara un futuro prometedor. Cada noche que paso en este arenoso océano es como mantenerse erguido en el pasillo de espera al infierno por donde vagan las almas a expensas del juicio final, donde cada noche el diablo me pide que me postre ante el o seré obligado a latigazos.

Las noches cada vez son mas largas en mi calendario, y no ceso de buscar mi paz en las miradas de una musa que me acoja en su seno sin pedirme explicaciones al amanecer. Que me deje acostumbrarme a sus labios pero me deje marchar para no ver sus llantos.

Mientras tanto, no me quedaré aquí sentado y cada noche navegaré en busca de tus abrazos...

domingo, 9 de agosto de 2009

Garabatos mentales

Las tardes son eternas en este infernal verano, el dormir solo retarda todavía mas la angustia que uno siente y me aturde mentalmente. Decido ocupar al máximo posible todo mi tiempo, pero aun así no consigo mantener la cabeza despejada al 100%.

Tumbado en la cama, en el sillón viendo la tele o sentado frente al ordenador, viajo desde mi pasado hasta un hipotético futuro haciendo pequeñas paradas en las visitas guiadas por mi subconsciente.

Pienso en tantas cosas que al final no me quedo con ninguna, construyo pequeños castillos de arena a orillas de mi felicidad que tarde o temprano son destruidos a causa de la erosión que producen en ellos tus lágrimas o el sudor que dejó tu cuerpo en mi cama aquella tarde de Abril.

Cada nuevo domingo hago inventario de los archivos perdidos de mi cabeza y aun que ya coloqué en el cajón del olvido todo aquel donde aparecía tu nombre, siempre acabo desempolvando algún recuerdo escondido entre telarañas.

Y es que...

El amor no desaparece... Solo cambia de lugar en la memoria
(Cristina S.P.)