domingo, 31 de mayo de 2009

Punto muerto

Hoy mi reloj se detuvo por momentos causándome un interior shock emocional, tras largos periodos de tiempo de bruscos acelerones y atrevidas frenadas logramos al fin alcanzar la etapa de los "25" el cuarto de siglo, la que siempre supimos que estaba cerca pero veíamos o queríamos ver tan lejos.

La parada de la reflexión para unos, momentos decisivos para otros que aprovecharán el tirón de su plenitud juvenil para avanzar con fuerza ante tal acontecimiento único en la vida.

Miraba aquellas caras, rostros que inspiraban confianza en si mismos, felicidad...
¿es el reflejo de como realmente se sienten?

El reencuentro...

Con los que un día comenzamos juntos esta carrera del juego de la vida, compartiendo momentos tanto buenos como malos y que a pesar de todo, siempre seguirán el rebufo de nuestro caminar.
Con los que encontramos en el camino y sentimos su aliento como si desde el primer día estuvieran con nosotros, dando su apoyo incondicional incluso en las subidas a las cumbres más elevadas.
Con los que perdimos en el camino o simplemente decidieron elegir otro diferente, sin olvidar que partieron desde el mismo punto compartiendo las mismas sensaciones.

Pastores que en su día fueron ovejas de un mismo rebaño, en ocasiones convertidos en lobos solitarios y que acabarán formando parte de los pastos y la siembra de donde otros rebaños se alimentarán.

Desde el más audaz y avispado hasta el más simple y previsible, todos querían mover ficha destapando sus cartas dando a conocer sus bazas ganadoras.

Tableros repletos de estrategias y ilusionarías jugadas todavía no puestas en practica, pero todas poseían un señuelo indicativo del triunfo asegurado.

Allí estaban todos, en aquella parada en la que yo me encuentro, momentos que transcurren lentos pero que posiblemente decidan el futuro del resto.


"En la
carrera la fatiga es normal, por eso hay que
parar a respirar, el final es para todos
igual"

domingo, 24 de mayo de 2009

Una ebria realidad

Todos llegamos a vivirla alguna vez, alcanzamos una felicidad fácil con no más preocupación que disfrutar del momento, nos sentimos pletóricos y poderosos, todo juega a nuestro favor y marchamos encarrilados hacia el edén a una velocidad bestial.

En ocasiones como esta recuerdo el famoso dicho "cuanto más alto llegues, más dura será la caída" , todo tiene su fin, tanto lo bueno como lo malo, y esta vez no iba a ser menos, el precio que debemos de pagar por esos gratos momentos cargados de emociones, una bajada pedregosa la cual nos dejará sin aliento durante unas horas, incluso días.

Querer pensar y no poder, querer comer y tener dificultades para ello, con necesidad de calmar tu sed y no querer ni ver de lejos la bebida...

Bienvenidos a la ebria realidad.

viernes, 22 de mayo de 2009

Sigo vivo por dentro

Retomando lo que algún día no debí abandonar, resucitando lo que un día enterré, dando libertad al interior de lo más profundo de mi ser que he mantenido con las manos atadas a la espalda durante todo este tiempo, hoy, vuelvo a abrir mi interior al mundo, vuelvo a escribir para vosotros.

Recuerdo abrir este blog en mi época de vacas flacas, sin trabajo, con una ruptura sentimental reciente bastante dolorosa, con varias grietas abiertas en mi carácter, hundido, sin futuro aparente, sin fuerzas para escribir nada, no podía pensar, no quería pensar...

Perdido, sin ideales ni inquietudes, igual quería ser torero, que bombero, que tatuador... me registraba en innumerables webs y foros para mantenerme ocupado con cualquier cosa aunque no fuera conmigo, comenzaba tareas que luego apenas continuaba y mucho menos finalizaba, intentaba dar forma a sueños y pensamientos inalcanzables para una persona que estaba intranquila y decaída constantemente, creando multitud de conflictos familiares, desentendido de las amistades y refugiándome en continuos devaneos con mujeres que apenas conocía, con las que coincidía en cualquiera de mis rodeos por la red.

Ocultándome en ese gran bunker que puede llegar a ser la habitación de uno mismo, con no más ayuda que un pc con internet, refrescos y algo de comer preferiblemente con mucha grasa.

Cuando creía que todo iba a ir por ese camino pantanoso, con más pena que gloria, descubrí que dentro de mi había algo que deseaba salir, algo que siempre estuvo ahí desde niño, tenia que hacerlo florecer, tenia que descubrir que era aquello que me susurraba constantemente y que no me abandonaba en los posiblemente peores y angustiosos días de mi vida...

Tras todo aquello... comencé a escribir.