Aprovechas tus últimos días junto a nosotros, quemas las horas con queroseno y cada vez estas más cerca de la trinchera que de tu cama en tu humilde morada.
Ahogas penas en alcohol, mientras que entre cerveza y cerveza piensas en las mujeres de tu vida, en cambio ellas ya esperan tus cartas manchadas de sangre desde el frente, sabiendo que nunca volverás.
Tus mujeres suspiran por ti, legionario mujeriego.
Los preparativos están listos y cambiaras tus deportivas por unas rudas botas militares las cuales te acompañaran a la tumba, cambiaras el azul de tu cielo por el rojo de los amaneceres en el infierno, tu música preferida se convertirá en ruido de morteros y el silbar de las balas será tu susurro más ensordecedor.
En tu nueva vida solo conocerás el sudor y el sufrimiento dejando atrás las sonrisas y las lagrimas, tu corazón se cubrirá de plomo y tu única preocupación será el no quedarte sin munición jamás.
Legionario valiente que sabe a lo que se atiene, decidido y firme, ya nada ni nadie le detiene.
Suerte, amigo legionario.
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1 comentario:
qué bonito, he humedecido los calzoncillos
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