De nuevo como cada septiembre, vuelven las lluvias que anuncian el fin del verano con sus fuertes truenos y luminosos relámpagos, las noches reanudan sus prontas apariciones al caer el sol y estas gradualmente iran alargando su oscuridad durante el transcurso del otoño y el invierno.
Las mañanas comienzan a ser agradables sumándose a ellas una leve brisa fresca que obliga a más de un rezagado a ponerse la camiseta o taparse con las sabanas, el sol ya no calienta como días atrás y se va echando en falta el vaivén de las traslucidas y ligeras nubes del verano las cuales formaban curiosos cuadros en el cielo.
Al igual que el ciclo de las estaciones involucra a variar según el paso del tiempo a la naturaleza y todo lo que la rodea, el ser humano adapta sus hábitos a estos cambios intentando evitar el mayor impacto posible hacia su vitalidad, continuando así su vida sin imprevistos de importancia.
Pero no a todos nos afecta por igual, una noche lluviosa puede agradar a muchos, pero un amanecer tormentoso agradará a pocos. La caída de las hojas producirá a muchos un bajón importante y la llegada del invierno atribuirá la llegada de una recaída al resto.
Aquel que consiga la estabilidad vital y la paz interior sin duda será envidiado, en cambio por desgracia, tras los tiempos que corren hoy en día, muchas personas tendrán dificultades para levantar la cabeza y la llegada de estos oscuros atardeceres contribuirán al hundimiento moral de estos seres.
Si lloras por no haber visto el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
La llegada de las lluvias dan el paso al frio y le dicen adios a esos dios calurosos de verano donde la gente parece mas contenta,hay gente q no le gusta esos dias tristes y grises q deprimen a cualquiera y no entiendo porque...Impresionante tus escritos Vio me han impresionado en serio jeje,sigue asi q dentro de nada te veo publicando un libro,1 besazo
eres el amo, chorvete, un bechi con amor, parto de nuevo... :(
Publicar un comentario