domingo, 31 de mayo de 2009

Punto muerto

Hoy mi reloj se detuvo por momentos causándome un interior shock emocional, tras largos periodos de tiempo de bruscos acelerones y atrevidas frenadas logramos al fin alcanzar la etapa de los "25" el cuarto de siglo, la que siempre supimos que estaba cerca pero veíamos o queríamos ver tan lejos.

La parada de la reflexión para unos, momentos decisivos para otros que aprovecharán el tirón de su plenitud juvenil para avanzar con fuerza ante tal acontecimiento único en la vida.

Miraba aquellas caras, rostros que inspiraban confianza en si mismos, felicidad...
¿es el reflejo de como realmente se sienten?

El reencuentro...

Con los que un día comenzamos juntos esta carrera del juego de la vida, compartiendo momentos tanto buenos como malos y que a pesar de todo, siempre seguirán el rebufo de nuestro caminar.
Con los que encontramos en el camino y sentimos su aliento como si desde el primer día estuvieran con nosotros, dando su apoyo incondicional incluso en las subidas a las cumbres más elevadas.
Con los que perdimos en el camino o simplemente decidieron elegir otro diferente, sin olvidar que partieron desde el mismo punto compartiendo las mismas sensaciones.

Pastores que en su día fueron ovejas de un mismo rebaño, en ocasiones convertidos en lobos solitarios y que acabarán formando parte de los pastos y la siembra de donde otros rebaños se alimentarán.

Desde el más audaz y avispado hasta el más simple y previsible, todos querían mover ficha destapando sus cartas dando a conocer sus bazas ganadoras.

Tableros repletos de estrategias y ilusionarías jugadas todavía no puestas en practica, pero todas poseían un señuelo indicativo del triunfo asegurado.

Allí estaban todos, en aquella parada en la que yo me encuentro, momentos que transcurren lentos pero que posiblemente decidan el futuro del resto.


"En la
carrera la fatiga es normal, por eso hay que
parar a respirar, el final es para todos
igual"

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